
¡Brutalidad libre!
César Medina
Yo mismo –un viejo que de tonto no tengo un pelo, que por cierto me quedan muy pocos-, no había visto antes especímenes políticos tan torpes como estos señores de la oposición política –empezando por Abinader-, incapaces de ver más allá de sus propias narices.
Porque unos logros que obtuvieron gracias a la prudencia del Presidente Medina –que yo le llamo “temor a su propia historia”-, como fue haber presionado para que se montara un pleno “apartidista” en la Junta Central Electoral, los metieron en un saco, le amarraron la boca y los lanzaron al mar.
No fueron capaces de proyectar el valor que tenía haber vencido la voluntad de un Senado abrumadoramente adverso que se vio compelido a ceder a la presión social que significó modificar a última hora una decisión política que parecía inminente.
Porque la verdad es que la JCE iba a tener una composición totalmente distinta.
De haber reivindicado lo ocurrido como logro propio –sabiendo que se trataba de una decisión irreversible-, la oposición se hubiera adjudicado un triunfo contundente ante el gobierno dejando la sensación de que le tumbó el pulso al poder avasallante del PLD, de Danilo, de Leonel y del Comité Político.
En cambio, se hizo otra vez la víctima indefensa –hablo de Abinader y sus aliados políticos, entre ellos sus voceros en los medios de comunicación-, y perdieron de antemano su principal arma de defensa en las batallas que se avecinan: la Cámara de Cuentas, el Tribunal Superior Electoral y seis miembros faltantes o jubilados por edad en la Suprema Corte y en el Tribunal Constitucional.
… Y lo que es peor aún En una reacción ilógica y de vanguardia trasnochada, Abinader y su aliados denuncian la nueva Junta como una imposición del gobierno y del PLD. ¿Pero es que no hay nadie que piense racionalmente en ese conglomerado aliancista? ¿Qué busca Abinader sumándose a una denuncia que no sólo es temeraria sino también mentirosa? Lo que se cree en la comunidad política es que Abinader ha quedado incapacitado y sin argumentos para lidiar en la carrera por el poder. Es lo que explica la expresión reciente de Reinaldo Pared: “Si hubiera que llamar a alguien de la oposición, llamaríamos a Hipólito Mejía”.
Claro, eso ha provocado un terremoto en el PRM que lo ve como un intento burdo “para dividir a la oposición”.
… Pero hay algo más La oposición comete un error mayor al dejar que se agriete el bloque aliado en el Senado con el voto de Josecito Hazim, el único miembro del Partido Reformista en la Cámara Alta que votó a favor de la nueva composición de la Junta Central Electoral.
Siempre se ha sabido que Josecito no está de acuerdo con las posiciones sectarias del presidente de su partido, Quique Antún, que va a tono con los resabios de Abinader y sus demás compañeros de aventura. De hecho, Hazim nunca aceptó que el PRM respaldara su candidatura a senador por San Pedro de Macorís.
La quiebra del reformismo se avizora en el corto plazo y la disensión de Josecito es la primera muestra pública de lo que he venido adelantando en esta columna: las figuras más emblemáticas del partido de Balaguer convocarán una asamblea en el primer trimestre del próximo año para rendirle cuenta al señor Antún: Ito Bisonó irá a la presidencia del PRSC.
Por supuesto, Quique hace maniobras de último momento con el Presidente Medina para evitar que la casa se le venga encima… Como si el Presidente Medina tuviera alguna influencia en ese partido.
Ya lo dije antes: será el precio de la traición.


