
El desarrollo económico y el coeficiente Gini
Las autoridades monetarias del país se ufanan del modelo económico que rige las actividades productivas de la Nación, piensan que es el más adecuado para su desarrollo. Por casi una década han informado que la inflación se mantiene en un dígito.
Que el índice de precio al consumidor, apenas se ha movido en fracciones de un uno por ciento, durante este periodo. Por otra parte, enarbolan como un logro el control de la tasa de interés del mercado financiero. De igual modo, sustentan que la prima del dólar ha escalado peldaños a ritmo acompasado, para evitar nerviosismo en el mercado cambiario. Pero el logro donde se manifiestan las autoridades con mayor satisfacción, es con el incremento sostenido del producto interno bruto, colocándolo entre un 4 a un 7 % para el periodo comprendido del 2008 al 2018. Proclamando, desde luego, que es el más alto de la región.
Para alguien que no esté viviendo en la República Dominicana esas informaciones pueden ser consideradas atractivas, sino las cotejamos con otras variables, tales como: cuando las estadísticas determinan que el empleo informal sobrepasa el 58 % de la población activa; que el 78% de la población confronta precariedades económicas personales, ya que están acorralados dentro de un salario que no pasa de los quince mil pesos mensuales; que el nivel de la deuda asciende a US$42.378 millones, equivalente a un 48.9 % del PIB. Este monto exigirá un pago de RD$l56 mil millones para cubrir solo los intereses para este 2019.
El estadístico italiano Conrado Gini se ideó un coeficiente para medir la desigualdad de los ingresos dentro de una población o país. Para demostrar la veracidad de su coeficiente utilizo una tabla donde el cero (0) equivalía a una igualdad total, es decir todos los habitantes recibían los mismos ingresos y la escala terminaba en el número cien (100), que representaba que una persona tenía o recibía todos los ingresos generados en una población o país. Si Gini hubiera implementado su coeficiente en la República Dominicana, le hubiera sido más fácil demostrar su idea, pues aquí la brecha de la desigualdad está bien establecida, pues los gerentes y funcionarios públicos o privados, reciben desde 20 hasta 100 veces el equivalente del salario mínimo, como sueldo mensual.
Cada dos o tres años los empleados del sector privado tienen que regatear una movilidad de las cifras del salario mínimo; por lo menos, durante ese tiempo se mueve un poco el coeficiente Gini. Pero en el sector público, los que devengan sueldos con niveles bajos, tienen una década que no reciben aumentos, para ellos el coeficiente Gini no existe. Con esta situación prevaleciente en los amplios sectores de la población dominicana, es difícil consolidar la bonanza que representaría el aumento sostenido del PIB. Para esos millones de dominicanos el desarrollo enarbolado, no ha llegado.
Para las autoridades monetarias que regulan las macro y micro economías, le es más fácil resaltar los logros del modelo económico actual, en el sentido de que sus ingresos, por sueldos y prebendas, se pueden determinar cerca de los cien puntos del coeficiente de Gini y, para satisfacer su ego, se dan a la tarea de contratar los servicios de una entidad extranjera para medir su popularidad. De seguir así, poco tiempo faltaría para que las monedas tengan un “exergo” con sus nombres, pues quien quita que se conviertan en dueños de la “ceca”, apoyándose en la curva de Lorenz?
Por Julio Gutiérrez Heredia, CPA
Miembro 1001 del ICPARD
Auditor Forense


