
La metástasis del virus de la corrupción afecta a América Latina
Quien tenga la oportunidad de ver un mapa de los países latinoamericanos desde el sur del Río Bravo hasta la Tierra de Fuego , son muy pocos los que pueden contarse como libres del flagelo de la corrupción, por lo menos en grandes dimensiones. Ahora, después del destape de los sobornos de la empresa brasileña Odebrecht, la situación demuestra que muchos países, incluyendo a ex presidentes son señalados en la recepción de esas coimas. Antes de las revelaciones de esa empresa frente a un tribunal estadounidense, había un malestar en la ciudadanía por las escaramuzas de funcionarios públicos responsables de actos deshonestos.
Las autoridades de los diez países latinoamericanos denunciados por la propia Odebrecht como receptores de sobornos, no solo se han detenido en determinar la entrega de dinero para obtener privilegios en sus operaciones; también, están investigando si en adición a los sobornos hubo sobrevaluación de los costos de las obras realizadas en sus localidades. Solamente Perú, al través de su presidente, y en parte Brasil, mediante sus autoridades judiciales, se han manifestado en aplicar sanciones ejemplares a los casos ligados a actividades corruptas.
En nuestro país se han detectado casos que son considerados “tumores malignos de la corrupción”, como son, la venta de terrenos del CEA en transacciones fuera del marco de la Ley; las operaciones maliciosas para los intereses del Estado de los solares de Los Tres Brazos; los sobornos de Odebrecht y Los Tucanos (ambos con síntomas de sobrevaluación en las compras y contrataciones); las construcciones cuestionadas de la OISOE, Etc. Etc.
De no disponer las Instancias Gubernamentales dominicanas de medidas efectivas de investigación y procesamiento de las partes involucradas, esos “tumores” dañarán todo el sistema político, social y económico de la sociedad dominicana. La impunidad, en este caso, es el agente que hará explotar los “tumores corruptos”, generando una metástasis difícil de corregir, al menos que se extirpen órganos importantes del aparato responsable de dirigir el país.
En un video que circula por las redes sociales se observa y oye al presidente de la Republica de Perú dando explicaciones al pueblo sobre los resultados de las investigaciones y las medidas drásticas impartidas para evitar que empresas corruptas ofrezcan bienes y servicios al Estado, asa como la muerte política de aquellos funcionarios acusados de cometer actos delictivos contra los intereses del país. Aquí, muchos dominicanos estamos esperando una reacción parecida a la tomada por el mandatario peruano, no solo en el caso de las obras de Odebrecht o de las compras de los aviones Tucanos sino de los demás casos recientes y los “archivados”. La recuperación de los miles y miles de millones de dólares, permitirán concluir las obras en curso y las demandas sociales tan necesarias para el desarrollo del país.
Por Julio Gutiérrez Heredia, CPA


